Delicado sibarita, enamorado del vino, Christophe Chalvidal es el nuevo director del IMPERATOR. Para él, “el lujo es un estado de ánimo”. La sutileza de un detalle, el sentido de la bienvenida: nada se le escapa.

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La hotelería de lujo: una vocación precoz

Christophe Chalvidal es un ciudadano del Gard de pura cepa: sus padres son de aquí, su hija, de 7 años, nació aquí.
De niño, escuchaba tocar a su abuelo, saxofonista en una peña. Siguiendo a su padre hacia la plaza de toros, se detenía ante el IMPERATOR. El lugar le fascinaba: todos los matadores estaban allí. Los intuía con sus trajes de luces.
Al pie de las escaleras, se come con los ojos la carta, sobre todo los postres. Solo tiene 6 años, pero ya lo sabe: ¡en el futuro será pastelero!

Una trayectoria excepcional en hoteles de prestigio

Christophe Chalvidal siguió sus estudios en la escuela de hostelería de Thônon-Les-Bains y se presentó al IMPERATOR y al Martinez. Dos candidaturas, dos rechazos. Por ello, se fue a Londres y entró en los fogones de los hermanos Roux, dos grandes chefs que estaban dando a conocer la cocina francesa en la isla. Más tarde, accedió al puesto de director del restaurante de Gordon Ramsay. Trabajó junto con el propietario, de marcada exigencia.

El hotel IMPERATOR, un palacio

Durante 10 años, Christophe Chalvidal perfecciona su sentido de la excelencia en este “tres estrellas Michelín”. Más tarde, vuelve a Francia y se integra en los dos establecimientos que lo habían “cateado”. Primero el Martinez, en Cannes. Director del restaurante gastronómico (2 estrellas Michelín), trabaja junto a Christian Willer, preciso y generoso. Posteriormente, el IMPERATOR, al que, desde marzo de 2011, ha imprimido un nuevo ritmo. La gastronomía está de vuelta. Los proyectos florecen. Para él, el IMPERATOR no es un hotel, es un palacio.

Conozca al equipo del restaurante del IMPERATOR (Gard) :
el jefe de cocina
el director del restaurante
jefe pastelero

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