Un hotel Art déco mítico en Nîmes

El hotel IMPERATOR es un lugar sorprendente, fuera del tiempo. Nació durante “los Años Locos”. Una época de renovación en la que se viajaba, se cantaba y se bailaba. El arte se liberó. La música se sincopó. La mujer se emancipó. El hotel fue construido en 1929 por la Compagnie des Wagons-Lits, la compañía pionera que creó trenes míticos: el Orient-Express, el Tren Azul…

La arquitectura del IMPERATOR revela las características del Art déco. La fachada, plana, presenta aberturas simétricas. El hotel manifiesta unas formas geométricas. En la fachada exterior, los zigzags insinúan las escaleras interiores. Las baldosas de cemento del gran salón, en contraste blanco y negro y con motivos cuadrados, recuerdan a las de la Bauhaus de Weimar.

El interior refleja la atención al confort. El IMPERATOR ofrece amplios espacios y grandes ventanales atravesados por la luz. La curva, todavía presente en los primeros años del Art déco, se repite en los arcos que conducen a cada espacio.
Algunas molduras con motivos florales constituyen un guiño sutil y sobrio al modernismo.

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El IMPERATOR y el ascensor de madera

El ascensor del IMPERATOR data de 1935. Nunca ha dejado de funcionar. Sus rejillas de hierro forjado presentan algunas volutas y espirales doradas. La madera de la cabina, clara, está intacta. Su puerta se articula en dos batientes.

La imaginación vagabundea a sus anchas por este hotel mítico : « El botones abre los batientes del ascensor. Se abre la puerta. Aparece Ava Gardner. Inaccesible. El denso gentío aguanta la respiración. Los reporteros, pertrechados con Rolleiflex biobjetivo al último grito, ametrallan a la aparición hollywoodiense...»

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